¿Es la Globalización el Problema?

Karsten J. Struhl
John Jay College of Criminal Justice (CUNY) U.S.A.

Traducido por Andrea Cukier

En esta ponencia, ofreceré seis tesis sobre la globalización. Mi argumentación general es que la globalización en sí no es el problema, que el problema fundamental es la falta de democracia, y que, la globalización existente tiene en si misma las semillas dialécticas de la transformación. No obstante, no presento estas tesis como conclusiones finales sino como aperturas hacia la discusión, el debate y la reflexión.

Primera tesis: La globalización es un proceso histórico a largo plazo que tiene sus raíces en la sociedad antigua. Su forma actual, sin embargo, es el resultado necesario de la expansión de los modos de producción capitalistas. Desde La segunda Guerra Mundial, ha alcanzado un nivel de desarrollo cualitativamente nuevo. La globalización de la cultura estaba ya en proceso con la expansión de las principales religiones del mundo y con imperios tan antiguos como el romano. En los siglos dieciséis y diecisiete, el comercio y las interacciones financieras conectaban gran parte de los mercados europeos emergentes. Michael Ignatieff ha señalado, “Hemos vivido en una economía global desde el mil setecientos, y muchas de las principales ciudades del mundo han sido almacenamientos globales por siglos.” Para mediados del siglo diecinueve, como resultado de la destrucción de las barreras mercantiles, el acelerado crecimiento de la tecnología industrial, y la búsqueda de nuevos mercados, el capitalismo ya se había convertido en el sistema global. Como Marx y Engels escribieron en el Manifiesto Comunista: “ La necesidad de encontrar mercados espolea a la burguesía de una punta o otra del planeta. Por todas partes anida, en todas partes construye, por doquier establece relaciones… El bajo precio de sus mercancías es la artillería pesada con la que derrumba todas las murallas de la China.” Desde La segunda Guerra Mundial, con el desarrollo de la tecnología de la comunicación, el capitalismo global ha entrado en una nueva fase. La radio, la televisión, la comunicación vía satélite, la tecnología digital y la Internet han hecho posible la transmisión de información a través del globo casi instantáneamente. El mundo se esta convirtiendo en una aldea global.

Segunda tesis: La globalización es una compleja relación de procesos tecnológicos, culturales, políticos y económicos que en principio pueden separarse. La posibilidad de desligar estos procesos nos permite considerar una forma de globalización alternativa. A pesar de que, como he dicho anteriormente, la globalización es anterior al siglo veinte, se dice a menudo que vivimos en la era de la globalización. Manfred Steger ha ofrecido la siguiente definición: “ La globalización en su fase actual ha sido descripta como una compresión inaudita de tiempo y espacio que se refleja en la intensificación de las interconexiones sociales, políticas, económicas y culturales y las interdependencias a escala global.” Definida de este modo es un simple conjunto de procesos sociales. Sin embargo, como el mismo Steger argumenta, no todos están igualmente situados en estos procesos. “ La globalización parece generar enormes riquezas y oportunidades para unos pocos relegando a la mayoría a condiciones de pobreza extrema y de desesperanza.” Para comprender esto, tenemos que separar la idea de globalización como un conjunto de procesos ideológicamente neutros de lo que el llama “ globalismo” que es la ideología neoliberal de mercado. En breve retomaré el significado de esta maniobra ideológica. Por el momento, quiero enfatizar que la idea ideológicamente neutra de globalización contiene esencialmente tres procesos (político – económico, tecnológico y cultural) que, pese a estar ligados en la realidad histórica, podrían separarse. Peter Marcuse ha enfatizado la conjunción de dos de estos procesos, sugiriendo que lo que podría llamarse “ la globalización realmente existente”, combina “ los desarrollos tecnológicos y los desarrollos en la concentración del poder,” específicamente el poder económico. El sentido de reconocer que la globalización es la conjunción de estos procesos, escribe Marcuse, es “ subrayar las posibilidades de una globalización alternativa.” Lo que Marcuse llama “ la globalización realmente existente” es específicamente la globalización corporativa capitalista. Es una organización particular de la tecnología en la cual las corporaciones globales y otros agentes económicos transnacionales – como ser, El Fondo Monetario Internacional, El Banco Mundial y La Organización Mundial del Comercio – organizan la producción a escala internacional, determinan las formas de la tecnología y la energía y controlan la división del trabajo y la distribución de los bienes. El resultado es una globalización desde arriba. Una globalización alternativa “ una globalización desde abajo” haría posible desarrollar y utilizar tecnologías avanzadas para las necesidades de toda la población del mundo y el enriquecimiento de nuestras capacidades humanas. Podemos extender el análisis de Marcuse a la esfera cultural. Permítanme , una vez más, citar El Manifiesto Comunista: “ Ya no reina aquel mercado local y nacional que se bastaba así mismo y donde no entraba nada de fuera; ahora, la red del comercio es universal y en ella entran, unidas por vínculos de interdependencia, todas las naciones. Y lo que acontece con la producción material, acontece también con la del espíritu. Los productos espirituales de las diferentes naciones vienen a formar un acervo común.  Las limitaciones y peculiaridades del carácter nacional van pasando a segundo plano, y las literaturas locales y nacionales confluyen todas en una literatura universal.”  Más aún, bajo la dirección de la acumulación de capital, esta cultura universal se convierte en cultura cosmopolita. “La burguesía somete el campo al imperio de la ciudad.  Crea ciudades enormes, intensifica la población urbana en una fuerte proporción respecto a la campesina y arranca a una parte considerable de la gente del campo al cretinismo de la vida rural.  Y del mismo modo que somete el campo a la ciudad, somete los pueblos bárbaros y semi-bárbaros a las naciones civilizadas, los pueblos campesinos a los pueblos burgueses, el Oriente al Occidente.” No hay indicios de ironía en este último pasaje. Marx y Engels, atrapados en la tendencia euro céntrica de su época, aplaudieron este proceso culturalmente imperialista. El problema es que no todas las culturas están situadas igualmente en este proceso de integración cultural. Bajo la dirección del capitalismo, la integridad de las culturas indígenas es destruida, a medida que estas culturas van siendo penetradas por la cultura de los centros urbanos de Europa y Los Estados Unidos. El resultado es la homogenización cultural. Una vez más, la finalidad de ver el modo en que estos procesos culturales están ligados a la organización global del capitalismo subraya la posibilidad de su desligue. Como ha argumentado David Held, es posible considerar un cosmopolitismo cultural que “ no esté contra la diversidad cultural” y “tenga la capacidad de mediar entre las comunidades nacionales, las comunidades religiosas y los estilos de vida alternativos. Ello abrazaría la posibilidad del dialogo con las tradiciones y discursos de otros con el objeto de expandir los horizontes de nuestras propias estructuras.”

Tercera Tesis: El problema no es la globalización en sí, sino la globalización corporativa capitalista y la organización neo liberal de las agencias internacionales. La legitimación ideológica de esta forma de globalización se basa, en gran parte, en la idea de que es inevitable e irreversible. En las tesis anteriores, he contemplado la posibilidad de desligar la organización neoliberal capitalista de la globalización de sus procesos culturales y tecnológicos. Sin embargo, que algo sea analíticamente posible no conlleva a que sea históricamente posible. Así es que, la critica ideológica de “ la globalización realmente existente” requiere el análisis de sus orígenes. Empecemos con el origen de las instituciones neo liberales más importantes que dominan el paisaje global. Estas no evolucionaron simplemente de fuerzas impersonales. Más bien, fueron diseñadas con una finalidad específica. “ La globalización moderna no es una expresión de la evolución. Fue diseñada por seres humanos con un fin especifico: el de dar la primacía a los valores económicos – es decir, corporativos – sobre todos los otros valores y el de codificar e instalar esos valores agresivamente a nivel global. De hecho, la globalización moderna tiene fecha y lugar de nacimiento: Bretton Woods, New Hampshire, Julio de 1944.” Fue esta reunión de las principales elites corporativas, políticos y economistas de los países aliados que produjo El Fondo Monetario Internacional y El Banco Mundial y que sentó las bases para el surgimiento de La Organización Mundial del Comercio. En suma, el neo liberalismo fue construido por agentes concientes. Aún así, que la organización neo liberal de la globalización no haya sido inevitable no conlleva a que sea irreversible. El argumento de que hay una alternativa a la globalización como existe hoy en día requiere un análisis histórico mas amplio y ese análisis debe lidiar con el fracaso de los movimientos socialistas del siglo veinte en ofrecer una alternativa viable al capitalismo en la escena mundial.

Cuarta Tesis: Si bien el capitalismo fue la fuerza principal en la construcción de la globalización, ésta puede trascender sus orígenes económicos. El desarrollo continuo de la globalización presiona contra la camisa de fuerza del capitalismo corporativo y de la política neo liberal. Marx, en el prefacio de su “ Contribución a la Crítica de la Economía Política” dijo que “ningún orden social desaparece sin que antes se hayan desarrollado todas las fuerzas productivas para las cuales hay espacio en éste y que las relaciones de producción más elevadas nunca aparecen antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la misma sociedad vieja.” La única barrera para completar la globalización era la existencia del Imperio Soviético y de China. El Imperio Soviético en Europa del Este se derrumbó en 1989 y La Unión Soviética en1991. China, bajo la dirección del partido comunista, está tratando de convertirse en un país capitalista y en un actor importante en la arena de “ la globalización realmente existente”. Sin el contrapeso de La Unión Soviética y de China, el capitalismo puede por fin completar su agenda de penetrar cada rincón del globo, cosa que está ahora haciendo bajo la hegemonía de Los Estados Unidos. Sin embargo, es la realización de la globalización capitalista que revela sus limitaciones y que está creando dialécticamente su oposición histórica, los movimientos de globalización desde abajo. Los síntomas de estas limitaciones están en todas partes: el derretimiento financiero de los países bajo la tutela del FMI en los 1990s, por ejemplo: México , Rusia, Brasil, Argentina; la crisis generadas por las deudas de la mayor parte de los países en vías de desarrollo; las militancias nacionalistas y los movimientos fanáticos religiosos que rechazan la cultura globalizada; la suposición patológica por parte del único súper-poder mundial de que puede ser omnipresente y controlar la historia; y las conexiones internacionales de los movimientos que están contra la globalización desde arriba. De hecho, es precisamente la globalización que crea las condiciones para estas conexiones internacionales, a saber: el uso de la Internet para dar información crítica sobre eventos que son cubiertos inadecuadamente por los medios dominantes y para organizar la resistencia a las instituciones neo liberales.

Quinta Tesis: El problema fundamental de la globalización existente es la falta de democracia. La superación de la globalización en su forma capitalista y neo liberal requiere el surgimiento de un a conciencia global que reconozca la interdependencia en nuestro mundo y que exija una democracia radical a escala global. “ En el corazón de la “globalización desde abajo” está la democratización – hacer que las instituciones rindan cuentas ante quienes son afectados por éstas.” La democracia no es tanto un estado de las cosas como un proceso en el cual la gente pueda controlar las instituciones sociales, económicas y políticas que manejan su vida. Puede existir fuera de las instituciones políticas – en la sociedad civil, en las asociaciones educativas y profesionales, en los lugares de trabajo. Algunas instituciones políticas especificas pueden fomentar la democracia en ciertas situaciones y dificultarla en otras. Las diferencias culturales también juegan un papel. El compromiso con la democracia “ se basa en la fe de que cada cultura tiene que contener una versión democrática de si misma.” Cada cultura debe desarrollar su propia versión de la democracia. La forma de democracia que se desarrolle tomará su forma de acuerdo con los valores y necesidades de esa cultura. Las democracias en culturas que se basan predominantemente en las enseñanzas de Confucio ciertamente serán diferentes de las democracias liberales de Occidente. Como también lo serán las democracias que se asienten en las culturas islámicas. Por supuesto, los defensores de la globalización también dicen apoyar la democracia. Sin embargo, lo que apoyan es un democracia “talle único”, específicamente liberal, representativa y dentro del marco de la economía de mercado y la nación – estado. A la vez, respaldan a las instituciones neo liberales que interfieren con la habilidad de la nación – estado para tomar dediciones en lo concerniente a las necesidades de su gente, como ser, las políticas de ajuste del FMI y las constricciones de la OMC, que protegen a las corporaciones a expensas del bien publico. En contraste, la demanda por la democracia, en su significado original de gobierno del pueblo, es radical. Democracia significa respetar los derechos de la gente en cada comunidad de determinar su destino colectivo. No obstante, en la medida en que nos damos cuenta de nuestra creciente interdependencia, debemos construir instituciones internacionales financieras y de comercio que sean genuinamente responsables por las necesidades del pueblo, instituciones que sean controladas colectivamente por la gente del mundo y no por las corporaciones multinacionales. Al nivel político mas modesto, esto conllevaría a la reconstrucción de Las Naciones Unidas, por ejemplo, la abolición del poder de veto del Consejo de Seguridad y la creación de una asamblea del pueblo. También podría conllevar a la creación de un Parlamento Mundial basado en el principio de un voto por cada uno de los ciudadanos del mundo. Hasta podría conllevar a formas directas de democracia, como ser, referendos globales sobre asuntos internacionales significativos y sobre el marco general del gobierno global. Esto requiere que nos veamos los unos a los otros como ciudadanos de la misma polis, como ciudadanos no sólo de nuestras culturas específicas sino como ciudadanos de la comunidad global.

Sexta Tesis: El agente del cambio global ya está emergiendo como una nueva forma de conciencia pero su organización política todavía no existe. El Foro Social Mundial brinda un espacio para la organización de la sociedad civil global. Es un espacio dentro del cual los agentes para el cambio social pueden coordinar sus actividades a escala internacional y, a través del dialogo, intentar desarrollar un sentido de meta unificado. Sin embargo, el derrocamiento de la “globalización desde arriba” requiere una estrategia política coordinada que implica más que tener varios grupos apoyándose mutuamente en sus proyectos, y dicha estrategia tendrá que ser implementada por una organización política internacional. Es más, esta estrategia y organización política deben contener las semillas de una democracia radical que atraviese las fronteras. Si bien hay muchas propuestas y visiones de una globalización alternativa, aun no tenemos semejante estrategia u organización política. La auto – organización de la sociedad civil a nivel global es condición necesaria pero no suficiente para la transformación radical que requeriría la creación de una democracia radical que atraviese las fronteras.

. Michael Ignatieff, Blood and Belonging (Toronto: Penguin Books, 1933), p. 12.

. Karl Marx and Frederick Engels, The Communist Manifesto: a Norton Critical Edition, edited by Frederick Bender (New York: W.W. Norton & Company, 1988), pp. 58-59.

. Manfred B. Steger, “Globalism and the Selling of Globalization,” in Planetary Politics: Human Rights, Terror, and Global Society, edited by Stephen Eric Bronner ( New York: Rowman and Littlefield, 2005), p. 22.

ibídem

Peter Marcuse, “The Language of Globalization,” Monthly Review 52, no. 3 (July-August, 2000), P. 24.

Ibid., pp. 24-25.

Marx and Engels, op. cit., p. 59.

Ibídem

David Held, “National Culture, the Globalization of Communications, and the Bounded Political Community,” in Planetary Politics: Human Rights, Terror, and Global Society, edited by Stephen Eric Bronner ( New York: Rowman and Litllefield, 2005), p. 45.

Jerry Cavanagh and Jerry Mander, eds., Alternatives to Economic Globalization: A Report of the International Forum on Globalization ( San Francisco: Berrett-Koehler Publishers, 2004), p. 33.

Karl Marx, “Preface to A Contribution to the Critique of Political Economy,” in The Marx-Engels Reader, 2 nd edition, edited by Robert C. Tucker (New York: W.W. Norton and Company, 1972), p. 5.

See Robert Jay Lifton, Superpower Syndrome ( New York: Thunder’s Mouth Press/Nation Books, 2003).

Jeremy Brecher, Tim Costello, and Brenden Smith, Globalization from Below ( Cambridge, MA: South End Press, 2000), p. 70

C. Douglas Lummis, Radical Democracy (Ithaca, NY: Cornell University Press, 1966), p. 43.