Intervención sobre Capacitación de Actores del Desarrollo Local

Dr. Miguel Limia David
Universidad de Habana

En estos días de intenso trabajo nos hemos concentrado en la crítica a la globalización capitalista actual y en la evaluación de alternativas de salida viables en los términos económicos, sociales, políticos y culturales.

Deseo compartir con ustedes de forma muy abreviada algunas reflexiones acerca de la construcción del poder desde abajo en Cuba en el marco de las circunstancias que actualmente nos tocan vivir, de crisis civilizatoria capitalista global tanto en términos sociales como de toda la biosfera, así como de profunda renovación del ideal socialista a tenor del análisis crítico de la historia vivida y de las nuevas tendencias y realidades del desarrollo social en el mundo.

Este asunto, aunque a algunos sin dudas pueda parecer irrelevante e incluso inoportuno, no es secundario o apendicular en nuestro país, sino esencial para la estrategia de construcción socialista ulterior de la sociedad. Tampoco es un tema cuya determinación y razón social se derive de la crisis coyuntural vivida durante los últimos años, aunque sin dudas la crisis lo ha hecho muy actual e inesquivable. El pensamiento socialista tradicional no pudo resolver con éxito este asunto en las experiencias del siglo XX. Nos toca hoy enfrentarlo. No creo que contemos con otra alternativa viable más que hacerlo bien. Ello por supuesto implica romper ciertas inercias del pensar y del hacer y una gran dosis de responsabilidad cívica.

A mi manera de ver constituye una de las vías claves para contribuir a la solución consecuentemente revolucionaria de las contradicciones dialécticas internas de desarrollo societal configuradas históricamente; haciéndole frente con éxito asimismo, tanto en el plano nacional como en el local, por una parte, a los diferentes procesos globalizadores que de manera objetiva se despliegan en el mundo signados por el capitalismo, y por otra, a la política imperial hegemónica del gobierno norteamericano.

Esa es la dimensión real que adquiere el problema cuando hablamos de construcción del poder desde abajo en Cuba socialista en las presentes circunstancias históricas. Significa ante todo, no sustituir, sino enriquecer y complementar con nuevos contenidos y formas, el modo de participación popular configurado históricamente en las etapas tempranas de la Revolución, acordes con las potencialidades encerradas en la obra histórica construida durante más de cuarenta años de transformaciones revolucionarias y con las nuevas coyunturas del entorno global.

Como todos conocen, Cuba se ha visto sometida a una profunda crisis económica de amplias repercusiones sociales, políticas y culturales, a partir de la caída del socialismo en Europa oriental y la URSS. Esta coyuntura internacional arrojó de golpe a la sociedad cubana al escenario de la globalización capitalista neoliberal y creó condiciones particularmente favorables para que la potencia hegemónica incrementara los mecanismos de bloqueo y de presión externa sobre el país.

Estas circunstancias externas coyunturales condicionaron sin dudas no sólo la necesidad de enfatizar el manejo centralizado de los escasos recursos estratégicos, sino también el incremento del papel fundamental del nivel local para la sobrevivencia del país y su desarrollo ulterior. Esto se refirió por una parte, tanto a poner al descubierto nuevas reservas de producción y productividad, como al suministro de condiciones elementales para garantizar estrategias de sobrevivencia personales y colectivas viables, así como al sostenimiento de premisas básicas de la calidad de vida alcanzada durante años de construcción socialista. Por otra parte, se relacionó con aspectos claves de la seguridad del país tomada en su integralidad económica, política, social y cultural, no sólo en términos de gobernabilidad y capacidad de resistencia a una agresión.

Es decir, la crisis ha potenciado una de las demandas claves que la construcción del socialismo venía formulando como necesidad imperiosa desde la segunda mitad de la década de los 80 y que no pudo resolver el modelo socialista que acuñara la experiencia soviética y europeo oriental. No puedo entrar en más detalles en esta ocasión.

Hacia la actualidad se han acumulado experiencias altamente prometedoras en municipios montañosos de la provincia de Santiago de Cuba, en Pinar del Río, en la región central de Sancti Spiritus, en los municipios de Yaguajay y Jatibonico, y en otras localidades del centro y el occidente del país. No puede afirmarse que hayamos realizado su generalización teórica todavía ni que estemos en condiciones gnoseológicas de consensuar un modelo que podamos catalogar como aceptable en lo fundamental por todos.

En particular me refiero al modo de compatibilizar las visiones y procedimientos para contribuir tanto al desarrollo local macro, visto desde la participación en la toma de decisiones para manejar los recursos disponibles en pro del desarrollo sostenible basado en la justicia social, como a las imprescindibles transformaciones dignificadoras, desalienadoras y emancipatorias a nivel de personalidad, de relaciones interpersonales, y de premisas subjetivas en general que aquel conlleva.

Estoy casi convencido de que para ninguno de nosotros pasa inadvertido el sutil pero esencial lazo íntimo que existe entre uno y otro procesos. Sólo nuestras discusiones futuras pondrán un punto convergente en este debate.

El tipo de desarrollo local que se promueve en Cuba se distingue en rasgos esenciales de las fórmulas predominantes ahora en el mundo, ya que no se encamina en dirección a la privatización de los recursos, a la fragmentación de los sectores populares, ni a restablecer o hacer gobernable la acumulación capitalista.

Ante todo debo señalar que estas actividades en las que está involucrada la ciencia social cubana actual se dan en el contexto de más de 70 proyectos nacionales que han conducido la política social a un nuevo estado cualitativo de desarrollo y que exigen una territorialización cada vez más franca.

En mi opinión entre sus rasgos básicos se encuentran:

1.-Las experiencias de desarrollo local se incorporan como un elemento de la estrategia nacional global y se estructuran de forma integral, es decir, en las dimensiones económicas, sociales, políticas y culturales.

2.-Se apoyan en una diversidad de formas de propiedad social sobre los medios fundamentales de producción como eje organizador de las relaciones sociales, y se encaminan a fortalecerla; además de coadyuvar a la integración de todos los sectores económicos de la comunidad al modo de vida socialista. Las formas productivas que se emplean incluyen empresas estatales en perfeccionamiento, distintos tipos de cooperación agrícola, así como productores independientes. En este sentido está sujeta a un necesario desarrollo ulterior.

3.-Se fundamentan en el incremento de la participación popular comunitaria de manera cada vez más calificada e interesada en el ejercicio del poder político, porque parte de la premisa constitucional e ideológica de que el sujeto esencial de la política son las masas populares. Son experiencias construidas por y desde los trabajadores, los “humildes” como decia Marti.

4.-Definitivamente no son privatizadoras.

5.-Amplían las posibilidades de empleo en el sector socialista de la economía e incrementan la producción de bienes y servicios para la población, además de generar recursos para promover diferentes proyectos sociales de carácter específicamente local.

6.-Persiguen el desarrollo sustentable, armonizado con el entorno, y se dirigen a incrementar la calidad de la vida integralmente. Es decir, se orientan a la promoción del incremento de la calidad de la vida sobre la base del desarrollo sustentable y de carácter emancipatorio y dignificador.

7.-Capacitan a los distintos actores reales de la localidad para enfrentar la globalización como proceso localizado territorialmente, desde el punto de vista económico, social, político y cultural.

8.-Se encaminan a generar proyectos productivos que permitan sufragar otros proyectos de desarrollo social, orientados al incremento de la calidad de la vida.

9.-Cuentan en la Batalla de Ideas con una de sus premisas fundamentales, pues sin la condición de una elevada cultura general integral es imposible proveer un desarrollo local sustentable y equitativo.

Debo señalar con toda claridad que el desarrollo local que estimulamos presenta determinada conflictualidad con el modo de participación popular que se había implementado históricamente en el país como resultado de las etapas tempranas de la Revolución. Es conocido que ninguna de las experiencias socialistas históricas previas ha logrado sobrepasar estas limitaciones históricas, condicionadas de un lado, por las tareas iniciales de la Revolución social y, del otro, por los rasgos esenciales de partida del factor subjetivo formado en las condiciones del capitalismo.

La comprensión marxista de la historia y la sociedad nos permite notar que este modo de participación popular presenta un dilema muy profundo que históricamente ya ha madurado en Cuba desde la segunda mitad de la década de los 80, aunque sus primeros atisbos se dieron desde mucho antes.

Él está dirigido ideológicamente a la superación de todas las formas de enajenación social y personal, a la participación creciente de las masas populares en la toma de decisiones políticas y en todas las esferas de la vida de la sociedad; pero las estructuras creadas, los estilos de dirección y las pautas de idealidad configuradas históricamente en las etapas iniciales del proceso, condicionan objetivamente un modo de participación esencialmente centralista, verticalista y movilizativo. Lo cual se fija en las normas políticas y juridicas, en las estructuras y estilos de dirección y en las pautas ideológicas.

Este modo de participación tradicional es apto para garantizar las grandes tareas destructivas del régimen anterior y defensivas de las premisas elementales de la nueva sociedad frente al imperialismo, los desastres naturales y otras catástrofes, pero resulta insuficiente para promover de forma sistemática las siempre crecientes tareas constructivas actuales en la vida cotidiana.

En consecuencia, las iniciativas del desarrollo local cuentan no solo con inobjetables fortalezas que la viabilizan en nuestra sociedad, sino que tambien enfrentan determinados obstáculos a superar en:

a)estructuras estatales organizativas,

b)normas legales y políticas de funcionamiento,

c)algunos estilos de dirección preferidos y establecidos consuetudinariamente,

d)las mentalidades dominantes en cuanto a cómo se concibe la toma de decisiones y la participación popular y

e)la estructura de la personalidad predominante, que ha sido socializada para el modo de participación establecido pero que, como resultado de la obra revolucionaria, es altamente individualizada, capaz por el nivel de instrucción, y exigente en su condición de finalidad social.

Por eso insistimos en la idea de que la promoción del desarrollo local haya de contener un alto contenido capacitador y apoyarse consciente y planificadamente en el arsenal conceptual del pensamiento estrategico de la Revolucion cubana, particularmente en sus aportes en el terreno de la relacion dirigentes-dirigidos. Si no nos apoderamos cuanto antes de este eslabón de la cadena será muy difícil evitar los puntos muertos en el proceso.

La implementación de la capacitación de los actores del desarrollo local debe tomar en cuenta, entre otros elementos, los siguientes:

1.-la enorme diversidad de los agentes del desarrollo local, a fin de integrarlos a la acumulación socialista, por lo que no puede concebirse como una fórmula igual a aplicar en los distintos territorios y en las diferentes condiciones, aun cuando debamos consensuar un modo básico de proceder y estructurar el proceso de transformación-aprendizaje.

2.-las exigencias elementales para habilitar en los distintos momentos de la toma de decisiones con la finalidad de participar en política de modo socialista. Eso supone descodificar la vida cotidiana a fin de descubrir sus contradicciones de desarrollo y develar las diferentes fuentes de poder a partir de las desigualdades realmente existentes en las comunidades.

3.-la preparación intensiva de los cuadros estatales, políticos y sociales a nivel municipal, con el objeto de que puedan promover el desarrollo local sustentable y administrar la propiedad socialista a ese nivel, enlazando el contenido económico y el político de la propiedad socialista en la gestión estatal.

4.-la capacitación de los actores sociales debe estar orientada a fortalecer los valores políticos y morales fundamentales que caracterizan la conciencia y la conducta revolucionarias, como premisa elemental para construir el poder desde abajo: a)compromiso con la obra revolucionaria independentista, social-emancipadora y dignificadora de la persona; b)la capacidad para desplegar el sacrificio cotidiano, de la dedicación al trabajo; c)la capacidad de pensar con cabeza propia; d)la combatividad ante lo mal hecho; e)la honestidad en la administración pública, etc.

5.-la superación de los impedimentos a nivel de la estructura de la personalidad para la participación ciudadana creativa y democrática, para el respeto a la diferencia legítima, para la convivencia en paz y la superación constructiva de los malestares cotidianos. Eso implica el empleo de las técnicas de trabajo de carácter micro e individualizadas. (En particular me refiero a las experiencias practicas de caracter teórico y metodológico elaboradas por el Centro de Desarrollo Comunitario de la Universidad Central).

6.-El cambio radical en la relación entre las comunidades y los centros de investigación y de información científica y tecnológica en general. Es decir, debe promoverse un sistema de gestión del conocimiento mediante la creación de redes de información que sitúen a los centros mencionados como parte del entorno que genera insumos imprescindibles para el desarrollo local y no a la inversa.

¿Cuál es el tipo de desarrollo local que venimos promoviendo?

1. El desarrollo local lo concebimos a la luz de la concepción promovida por la ideología de la revolución cubana, la cual realiza una crítica profunda a los fundamentos esenciales de la modernidad capitalista y propone una concepción del desarrollo centrada en la persona como totalidad cultural concreta, así como en sus vínculos solidarios con los demás y una relación armónica y sostenible con el ambiente. Es por tanto, ante todo, desarrollo humano desplegado sobre la base de la justicia social y en una relación que lucha por ser armónica con la naturaleza.

2. El desarrollo local ha de conducir no sólo a mayores niveles de sustentabilidad del desarrollo, sino también a mayor equidad, despliegue y enriquecimiento de la individualidad. Su finalidad última es la elevación de la calidad de vida de las personas en el sentido no sólo de mejorar sus niveles de ingresos y condiciones materiales de existencia, sino también de elevar su espiritualidad y los niveles de equidad social en los planos clasistas, de géneros, raciales y etáreos.

3. El desarrollo local lo instrumentamos como un proceso continuo e institucionalizado.

4. Como requiere de la participación cada vez más calificada e interesada de todos los actores involucrados en el mismo, es decir, de todas aquellas personas y colectividades cuyos intereses sean susceptibles de estar afectados por el desarrollo en cuestión, exige entonces de calificación, entrenamiento y habilitación permanentes, no sólo de entusiasmo y deseo esporádicos e interventivos.

5. Además de implementársele autónomamente en el marco de una estrategia nacional, se construye no en torno a la búsqueda de financiamiento o del asistencialismo, sino a partir de la noción de proyecto, de ideas concretas sobre acciones de desarrollo a emprender. Lo centramos no en los problemas posibles de diagnosticar, sino en el descubrimiento de los recursos y potencialidades de desarrollo al alcance de la comunidad: infraestructura, empresas y organizaciones económicas, sociales, culturales, de salud, cuadros de dirección y personal calificado, suelos, cultivos, materias primas locales, oportunidades de mercado, etc.

6. Por tanto es un desarrollo promovido por el acuerdo, la discusión y el compromiso de los actores sociales populares a través de sus organizaciones estatales, políticas y de masas reales.

7. Tiende a descubrir y potenciar las capacidades críticas y constructivas de la mujer para el cambio social sustentable, emancipador y dignificador de las condiciones de vida en los diferentes ámbitos laborales, familiares, políticos y culturales.

8. Propicia el restañamiento de las afectaciones al medioambiente acumuladas históricamente.

9. Potencia el uso, disfrute y disposición cada vez más eficiente, sustentable y justo, de los recursos de los territorios, así como la participación política ciudadana y el enriquecimiento espiritual creciente de cada uno y una; se integra orgánicamente a la estrategia definida para todo el país, la enriquece en su ejecución y se sustenta en el marco jurídico e institucional en ese contexto establecido.

10. Implica la renovación de los procesos de constitución de los mismos actores sociales territoriales a fin de hacerlos cada vez más aptos para el desarrollo sustentable desde el punto de vista de los saberes, las experiencias, los hábitos y capacidades, así como desde el ángulo de las relaciones que establecen entre ellos y el entorno. Es decir, es un desarrollo que no sólo implica modificaciones en el aspecto material de las fuerzas productivas y del medio ecológico, sino de los mismos productores en cuanto a su enriquecimiento espiritual y a las relaciones institucionales que se producen entre ellos.

11. Debo subrayar que se construye a partir de la especificidad de la cultura local como parte orgánica de la cultura material y espiritual del país, es decir, apoyándose en las propias tradiciones y potencialidades endógenas para el mejoramiento de la calidad de vida de la población en el territorio. Es un desarrollo que toma en cuenta las dimensiones históricas y culturales, así como espaciales y temporales del territorio. Exige por tanto, un enfoque transdisciplinario desde estas coordenadas.

12. Se basa en el aprendizaje de los actores sociales para una actividad transformadora definida en un contexto geográfico y desde una historia económica, política, cultural y social muy específica. Implica potenciar las capacidades locales de generar innovación, creatividad y actividad emprendedora en sus propios agentes sociales, así como solvencia técnica y de gestión integral de los recursos humanos, sobre la base de una mayor capacidad organizativa y de articulación con el medio institucional y de mercado sujeto a la planificación nacional.

13. Ello está enlazado al incremento de la participación popular con mayor eficiencia en el diálogo político territorial y a la optimización de los vínculos de liderazgo.

¿Cómo se implementa el desarrollo local desde el punto de vista de la participación de las ciencias sociales y humanísticas? ¿Cómo enfocarlo metodológicamente?

14. Las ciencias sociales oportunamente organizadas son susceptibles de servir de unidad de interfase entre las diferentes especialidades científicas con las necesidades de la práctica social, en primer lugar a nivel del desarrollo local. Por eso se requieren grupos de trabajo con enfoque transdisciplinario, centrados en los problemas sociales participativamente definidos, los cuales han de ser resueltos en su integralidad y haciendo uso de las especialidades científicas y tecnológicas que sean necesarias.

15. La promoción del desarrollo local exige: a)capacitación de los recursos humanos, b)vinculación del sistema de educación y de capacitación de los actores sociales con el perfil productivo de cada territorio, c)vías de acceso al financiamiento, d)vías de acceso a la información sobre mercados, tecnologías y líneas de comercialización.

16. El desarrollo local requiere de diseños adecuados de sistemas de gestión (coordinación de la toma de decisiones con la ejecución de las tareas y la medición de sus impactos) a nivel municipal y provincial, los cuales han de convertir en realidad los potenciales productivos de los territorios para sustentar proyectos de desarrollo social y cultural.

Este tipo de diseño sólo es susceptible de ser realizado a partir de la actividad científica profesional, incorporándola a la vida cotidiana de las comunidades.

En relación con lo anterior deviene clave la capacitación de los diferentes actores locales por parte de los científicos del saber social y humanístico.

Es necesario proporcionarles de manera activa los saberes, hábitos y habilidades necesarios para conducir de forma articulada los procesos y redes de comunicación oportunos en el área local, para determinar los potenciales de desarrollo y las verdaderas y no aparentes limitaciones del territorio, para formular y gestionar políticas, para medir de forma sistemática los resultados de las políticas implementadas, para despertar los hábitos, necesidades y habilidades de la autosuperación constante, para descubrir e implementar canales de participación por móviles intrínsecos al desarrollo local autógeno y formar las competencias oportunas en este sentido, al objeto de generar y administrar recursos materiales, humanos y financieros propios, así como atraer otros ajenos a la comunidad. De este modo se puede modificar la actitud hacia el entorno científico y el conocimiento que le es consustancial.

Los métodos de trabajo a estimular son los que coadyuven a que la comunidad se plantee sus propias finalidades y metas de desarrollo a partir de sus potenciales, cultura, conocimiento tradicional y formas propias de convivencia.

17. La aplicación de las ciencias sociales y humanísticas al desarrollo local implica que ellas deben estar encaminadas en su quehacer no al asistencialismo ni a la intervención episódica, sino a:

a)movilizar a los actores sociales locales a elaborar diagnósticos, estrategias y proyectos para el desarrollo local, b)promover la capacidad innovadora, la calidad de las producciones y servicios que se realizan, así como el mejoramiento de la infraestructura tecnológica territorial, con el objeto de aumentar el valor agregado de las producciones y los servicios (ello exige enlazar cada vez más cultura y educación con producción y redes de comunicación), c)valorizar los recursos propios y potenciales de los territorios, d)aportar conocimientos sobre las vías de financiamiento y hacer gestiones para acceder a ellas, e)estimular el concierto, los enlaces mutuos entre los distintos actores del desarrollo local, f)propiciar la participación ciudadana; g) y, en general, crear un clima de innovación social eficiente y capaz de conducir al desarrollo sustentable cada vez más equitativo. Este último punto es un verdadero reto para las ciencias sociales y la política cubanas contemporáneas.

¿Qué tipo de participación ciudadana debe construirse para proveer el desarrollo local?

18. La participación de los ciudadanos en el proceso de desarrollo local es ante todo su involucramiento en la toma de decisiones que conducen al mismo. Ello implica, por tanto, su intervención en la definición de la agenda política del propio desarrollo local considerado en sí mismo, es decir, en la definición de los asuntos que constituyen las prioridades centrales del desarrollo a partir de la construcción del diagnóstico correspondiente; en la definición de las políticas a acometer para dar respuesta al diagnóstico a través de una estrategia de desarrollo territorial; en la implementación de las políticas diseñadas a través de los proyectos elaborados, cosa que implica la correspondiente distribución de los recursos materiales, humanos, comunicacionales y financieros a fin de realizar la innovación social perseguida según las esferas que se tengan en cuenta; en los resultados de las políticas aplicadas como sus receptores y beneficiarios; y en el control de los resultados y efectos a corto, mediano y largo plazos a fin de realizar las correcciones necesarias al propio proceso de desarrollo local.

19. La promoción del desarrollo local supone un modo nuevo de participación desde abajo, desde las bases, pero ello requiere una condición nueva del ciudadano, una nueva sensibilidad en su responsabilidad para con la comunidad y el entorno, pues son ellos quienes toman las decisiones y los principales beneficiarios y perjudicados de sus éxitos y fracasos.