La Cadena Alimenticia Global: Trabajadores de Granja y Comida Rápida

Stacy Tessier
University of South Florida
Domingo, Octubre 1, 2017

Traducción por Florencio Noceti, Argentina

 

Es 1º de mayo de 2001. Estaciono en un Taco Bell sobre Colonial Drive en Orlando, Florida. La Coalición de Trabajadores de Immokalee (CTI) decidió que este es el día para dar el puntapié inicial de un boicot nacional a Taco Bell para protestar por los salarios de los trabajadores que levantan la mayoría de los tomates para la corporación. Me he estado preparando para esto durante semanas aprendiendo cánticos radicales y educándome acerca de la situación de los trabajadores de granja. No estoy preparada para lo que siento cuando los propios trabajadores de Immokalee llegan al restaurante de comida rápida. Esta es mi primera vez en una protesta con la propia gente que está siendo afectada por prácticas laborales injustas. “¡Un centavo más!” El espíritu que los trabajadores de granja demostraron fue suficiente para comprometerme a involucrarme activamente en el boicot.

Es 1º de marzo de 2003. Estoy en el quinto día de una huelga de hambre frente al cuartel general de Taco Bell en Irvine, California. A lo largo de la última semana, tanto los trabajadores de granja como sus aliados han pasado los días marchando a lo largo de la vereda y durmiendo en la vereda o en una iglesia local, rechazando la comida como una protesta en contra de los magros salarios que los trabajadores de granja reciben por levantar tomates. Hoy es la gran concentración, así que los manifestantes se acumulan en las calles frente a un pequeño escenario portátil. El escenario es animado por oradores, incluyendo trabajadores de granja, huelguistas, líderes eclesiásticos y comunitarios y activistas, autores y otros escritores, y músicos. Hay teatro callejero, música, baile, y canto. “¡Prefiero morirme de hambre antes que comer Taco Bell!” Pero los representantes de Taco Bell se quedan dentro del alto edificio espejado.

Es 14 de marzo de 2005. Estoy chequeando emails para actualizarme acerca del ultimo tour de la Verdad desde mi casa en Spring Hill, Florida. No he podido chequear emails por casi una semana. Me entero del que el boicot ha terminado, de que el 8 de marzo Taco Bell accedió a una reunión con los trabajadores de granja. Me siento shockeada, exaltada, pero también culpable por no haber podido asistir a este reciente tour de la Verdad ni al anterior. Sé que la Victoria no es mía y pertenece a los trabajadores de granja, pero una pequeña parte de mí quería estar allí para apoyarlos.

Estoy escribiendo este paper no sólo para compartir mis experiencias como aliado de la CTI durante este boicot, sino para explorar la relación entre los restaurantes de comida rápida y la globalización. También estoy considerando las maneras en que el género da forma a las experiencias de los trabajadores de granja y los consumidores. Me apoyo en mis observaciones y experiencias durante los últimos cuatro años de boicot a Taco Bell, incluyendo entrevistas previas a miembros de la CTI, y todas las palabras son mías a menos que se indique lo contrario.

La cadena alimenticia alguna vez se refirió a quién se comía a quién, el orden de las formas de vida (tanto vegetales como animales) a lo largo de una escala científicamente determinada. A causa de la globalización, ahora la cadena alimenticia puede ser pensada en términos de cómo es que la comida llega del campo a la bandeja, un viaje que a menudo involucra cruces de fronteras a diferentes niveles. En la industria de la comida rápida en los Estados Unidos, los productos son usualmente levantados por trabajadores de granja inmigrantes que reciben salarios bajos en condiciones laborales paupérrimas. Los trabajadores de granja, otrora vueltos invisibles en esta cadena alimenticia global, están haciendo oír sus voces para obtener mejores condiciones laborales, incluyendo mejor paga. Es sólo mediante la auto-organización que pueden lograse cambios en las prácticas laborales, tanto en el campo como en la industria de la comida rápida.

Acerca de la CTI

La CTI es una organización de trabajadores de base comunitaria compuesta en su mayoría por inmigrantes latinos, haitianos y mayas que trabajan por temporadas en trabajos de salarios bajos a lo largo y a lo ancho de la Florida.1 La membrecía cambia de temporada en temporada al moverse los trabajadores entre sus países natales y los Estados Unidos siguiendo las cosechas (como los tomates en la Florida durante el invierno, y las sandías más al norte en el verano). La CTI comenzó a organizarse en 1993 y comenzó su campaña por salarios vitales para los trabajadores de granja en 1997, siendo el boicot a Taco Bell una extensión de esa campaña. Dentro de la CTI, no hay posiciones formales de liderazgo; en cambio, todos los miembros son líderes.

La misión de la CTI, según el sitio web de la CTI:

Nos esforzamos para construir nuestra fuerza como comunidad a base de reflexión y análisis, atención constante a la construcción de la coalición sobre las divisiones étnicas, y una inversión consecuente en el desarrollo del liderazgo para ayudar a nuestros miembros a desarrollar continuamente sus habilidades en educación y organización comunitarias. Sobre estas bases luchamos por, entre otras cosas: un salario justo para el trabajo que hacemos, más respeto de parte de nuestros jefes y de las industrias en las que trabajamos, viviendas mejores y más baratas, leyes más fuertes y castigos más fuertes contra aquellos que violan los derechos de los trabajadores, el derecho a organizarnos en nuestros trabajos sin miedo a represalias, y el fin de la servidumbre contractual en los campos.

La campaña Taco Bell de la CTI ha obtenido el reconocimiento nacional, lo que contribuye al logro de sus metas.

El trabajo en los campos puede ser comparado con el de las fábrica en todo el mundo que dependen la mano de obra barata para promover ganancias. Las fábricas y los campos comparten condiciones laborales similares, tales como las largas jornadas laborales (usualmente del amanecer al atardecer), semanas laborales extendidas (seis o siete días por semana), horas extras (a menudo no remuneradas), y una división rígida del trabajo entre los gerentes y los trabajadores. A causa de que muchos de los trabajadores de granja en Immokalee no son ciudadanos de los Estados Unidos, no están bajo la protección de las leyes laborales federales o locales, incluyendo el derecho a la sindicalización. La fuerza de trabajo en Immokalee es joven, con la mayoría de los trabajadores de granja entre los 15 y los 25 años de edad. Muchos de los trabajadores de granja vienen a los Estados Unidos por los salarios que enviarán a casa a sus familias. A causa de la globalización, los empleos en sus tierras natales son difíciles de obtener. En los Estados Unidos, la agricultura corporativa siempre necesita manos en el campo, y usualmente son trabajadores inmigrantes los que satisfacen esa necesidad.

Me involucré con la CTI en la primavera del 2001. Yo pertenecía a un colectivo en Orlando, el Stone Soup Collective. Muchos miembros del colectivo habían sido aliados de la CTI durante años y daban talleres informativos sobre las condiciones laborales en Immokalee. Asistí a varios talleres, incluyendo talleres de entrenamiento para manifestaciones en comercios. No conocí a nadie de la CTI hasta la concentración inicial del Día del Trabajador. En los cuatro años que siguieron a esa concentración, me he comprometido al trabajo aliado, incluyendo la organización de protestas (muchas en conjunción con días de acción nacionales), la programación de charlas de miembros de la CTI en la Universidad del Sur de la Florida (USF) bajo la forma de clases y concentraciones, la presentación de ponencias como invitada en varios cursos de Estudios de las Mujeres y Ciencias Políticas en la USF, la asistencia a reuniones en Immokalee, y la participación en el Tour de la Verdad Taco Bell del 2003. En muchas ocasiones trabajé directamente con los trabajadores de granja, y en otras lo hice con otros estudiantes y activistas comunitarios.

El género, el Trabajo de Granja, y la Comida

La mayoría de los trabajadores de granja en la CTI son varones. En muchos de los países natales de los trabajadores de granja, son los varones (padres y a veces hijos/hermanos) los principales asalariados de la familia. Cuando los varones se mudan a otra parte para trabajar, las mujeres se quedan en casa para ocuparse del cuidado de los hijos y otras tareas del hogar. Sin embargo, las mujeres (usualmente hijas/hermanas) también vienen a los Estados Unidos para trabajar y envían dinero a casa para sus padres o hermanos. Cuando las familias completas vienen a los Estados Unidos para trabajar, sea que uno o ambos padres trabajen en los campos, las mujeres aún son responsables del cuidado de los hijos y del mantenimiento del hogar. Se espera que las mujeres hagan el mismo trabajo en los campos que los varones; por lo tanto se las alienta a participar de la CTI al igual que los varones.

Tanto en los Estados Unidos como en muchas partes del mundo, las mujeres son responsables de la compra y la preparación de la comida. Las mujeres tienen un poder inmenso para hablar con sus libretas en lo que hace a la comida. Es importante que todos entiendan de donde viene su comida, pero la participación de las mujeres es vital para el éxito de cualquier boicot de alimentos, se trate o no de comidas rápidas. A medida que la gente se vuelva más conciente del origen de la comida, se vuelve más conciente de las condiciones que llevan esa comida al Mercado. Como consumidores, el conocimiento se vuelve importante para decidir si comprar este o aquel artículo, o decidir si comer en este o en aquel restaurante.

El Boicot de Taco Bell y el Futuro

El boicot de Taco Bell es un ejemplo de como los trabajadores de granja luchan contra las fuerzas de la globalización. El boicot comenzó cuando Taco Bell se rehusó a participar de un diálogo con los trabajadores y la compañía empaquetadora, 6-L, para discutir un aumento de salario de un centavo por libra para los trabajadores de granja, que estaban obteniendo 40-50 centavos por cada carga de 32 libras de tomates (lo que se traducía en unos 7.500 $ por año). Para cumplir con ese aumento de sueldo, según el sitio web de la CTI, Taco Bell sólo tendría que aumentar el precio de un producto, la chalupa, en un cuarto de centavo. Unas 200 personas participaron del puntapié inicial del boicot nacional en Orlando. La campaña se propagó principalmente de boca en boca, especialmente a través de estudiantes, grupos religiosos y organizaciones laborales. La CTI organizó varios tours nacionales anuales, conocidos como Tours de la Verdad, para llevar la campaña a través del país. Los tours fueron no solamente a Irvine, California, sino también a Louisville, Kentucky, hogar de la corporación madre de Taco Bell, Yum! Brands. El tour del 2003 incluyó una huelga de hambre de 10 días que incluyó unos 75 participantes para todos o algunos de esos días. La campaña obtuvo el apoyo de activistas, autores y músicos notables, e incluso el del ex presidente Jimmy Carter.2 Otra campaña derivada, Boot the Bell, se propagó por los campuses universitarios y secundarios para evitar la construcción de Taco Bells en los campuses o para cerrar los Taco Bells ya existentes.

En marzo del 2005, Taco bell finalmente accedió a cumplir con las demandas de la CTI para mejorar los salarios y las condiciones laborales de los recolectores de tomates de la Florida y sus proveedores. El acuerdo entre la CTI y Yum! Brands sienta un precedente al establecer el primer pago directo a trabajadores de granja de un líder de la comida rápida, el primer Código de Conducta aplicable para proveedores agrícolas de la industria de la comida rápida, un compromiso con los derechos humanos de los trabajadores, y la transparencia de las compras de tomates en la Florida.3 Según el sitio web de la CTI:

Con este acuerdo, trabajadores de granja de uno de los pueblos más pobres del país enfrentaron a un gigante corporativo más grande que McDonald’s y ganaron. En una era en la que los trabajadores están perdiendo más de lo que ganan, en la que las tazas de sindicalización y los beneficios pagos por las compañías … están cayendo y la pobreza está aumentando – trabajadores paupérrimos de Immokalee organizaron una agresiva campaña nacional de acciones creativas y movilizaciones masivas que nunca flaqueó, se fortaleció con el compromiso de aliados juveniles, religiosos y sindicales, y finalmente convenció a la compañía más grande del mundo de cambiar la forma en que hace negocios para siempre.

Aunque la Victoria no es mía, yo sé que contribuí a la campaña y estoy orgullosa de haber estado junto a los trabajadores de granja a lo largo de la campaña. Sin embargo, me doy cuenta de que el trabajo no ha terminado.

Con la Victoria frente a Taco Bell/Yum! Brands, la CTI está ahora considerando otros restaurantes de comida rápida. Los trabajadores de granja y sus aliados están alentando a corporaciones de comida rápida como McDonald’s, Subway, y Burger King a imitar a Taco Bell en el tratamiento de los trabajadores de granja que proveen su comida.4 Cathy Albisa, Director Ejecutivo de la Iniciativa Nacional para los Derechos Sociales y Económicos emitió una declaración llamando al resto de la industria alimenticia a seguir el ejemplo de Taco Bell y a “reconocer su rol en la protección de los derechos humanos fundamentales a salarios justos, condiciones decentes, participación en la toma de decisiones, y libertad del trabajo forzoso y la esclavitud.”5 En este momento no hay otro boicot en curso, pero una campaña por correspondencia está en progreso. La victoria ha demostrado que el cambio es posible.

Conclusión

La cadena alimenticia global involucra trabajadores que cruzan fronteras internacionales por trabajo y comida que cruza fronteras tanto nacionales como internacionales para llegar al mercado. La industria de la comida rápida depende de los productos recolectados por trabajadores de granja mal pagos para mantener sus propios precios bajos.

A través de mi participación en el boicot, he cambiado mi forma de pensar sobre el consumo. Me he vuelto más conciente de dónde provienen los productos que compro y del trabajo que se aplica a la producción de estos productos. He visto personalmente el impacto de la globalización en mi misma y en otros. No importa en que país resida una persona, el impacto negativo de la globalización afecta poblaciones enteras.

Yo continuaré siendo un aliado de los trabajadores de granja. Si surge otro boicot nacional, planeo estar en las calles con los trabajadores de granja. Sé que no puedo detener las fuerzas de la globalización, pero sé que puedo dar pequeños pasos para influenciar como es que esas fuerzas me afectan a mi misma y a otros.


1 La información sobre la CTI, incluyendo las metas, viene del sitio web de la CTI, www.ciw-online.org

2 Para ver una declaración de apoyo del Presidente Jimmy Carter, por favor ver el sitio web de la CTI.

3 Esta información proviene del sitio web de la CTI.

4 Esta información es del sitio web de la CTI.

5 La declaración completa puede ser hallada en el sitio web de la CTI.