La Medicalizaciòn: Una forma sutil de explotación a la mujer

Daysi María Lugones
Cuba
Domingo, Octubre 1, 2017

La lucha por la Justicia Global
demanda identificar todos aquellos frentes de lucha,
en los cuales debemos librar un enfrentamiento sostenido.

 

Uno de esos frentes en que las mujeres somos victimas de la manipulación y control social extremo, proviene de la excesiva medicalización de los problemas sociales.1 Tales son los casos de algunas formas de controles de nacimiento, aborto, crianza o muerte, enfermedades o pesquizajes médicos o a caso la farmacotización de las dolencias femeninas, en las que la mujer juega un rol central de de presiones y controles sociales.

Relacionadas con la medicina, las funciones de control social pasan directamente por las del control de la conducta de modo informal, como la familia y la comunidad. También se relaciona con las funciones de control formal, a cuenta de los gobiernos y el estado.

Y es que el mundo de la medicina –en su proyección de los cuidados de salud- no esta orientado solo para brindar salud, sino para establecer normas que tienen que entrar en la competencia de los mercados –alimentos y tecnologías- , los cuales a su vez aportan significados para los comportamientos que se rigen por el contexto de las sociedades en cuestión: estilo de vida, costumbres, así como su representación política, jurídica y ética. En México precisamente el Centro de Estudios Iván Ilich2 ha desempeñado una labor de crítica a las funciones excesivas que se le asigna a la medicina occidental, pero en cambio no se ha pronunciado con fuerza en su particular significado en las mujeres.

En la sociedad contemporánea todos los servicios de salud están regulados y previstos para ordenar, clasificar y disponer ciertos controles que antes no se hallaban dentro de la competencia médica, sobre todo por razones políticas y administrativas. Estas acciones comenzaron por hacer de la certificación profesional un vehículo estable para la aceptación social, junto a otros criterios de deberes y derechos dentro de los cuales no se toman en cuenta las diferencias sociales, como tampoco las de género.

Asimismo, hay temas de especial interés en el estudio de las desigualdades en salud según el género, como por ejemplo el impacto de las situaciones de violencia de género en la salud física y mental de las mujeres.

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Las mujeres tenemos una doble carga social, por los diferentes roles que jugamos en la vida familiar y laboral. De este contexto surge una pregunta crucial: ¿Cuáles son los determinantes que podrían explicar las diferencias y desigualdades existentes en el control social que ejerce la medicina y dentro de ella la medicalizaciòn en mujeres y hombres? Además de los factores biológicos ligados al sexo también se deben considerar los factores sociales. Cabe mencionar los patrones de socialización, roles familiares, obligaciones, expectativas laborales y tipos de ocupación que frecuentemente generan situaciones de sobrecarga física y emocional en las mujeres y que tienen una marcada influencia en la salud. Es necesario que denunciemos como la excesiva medicalizaciòn de los procesos naturales como el embarazo y la menopausia, pueden ocasionar dolencias y perjuicios innecesarios, tales son los ejemplos de los aumentos imparables de los partos por cesárea, las consecuencias de las fecundaciones in Vitro y el uso indiscriminado de la reposición hormonal sustitutiva en el proceso de la menopausia.

La salud de las mujeres mayores y el impacto de los apuros económicos por los generados por los insuficientes ingresos económicos de las pensiones, se suma a una mayor vulnerabilidad tanto biológica como social de la mujer.

Estos últimos temas vienen provocando intensos debates en la comunidad científica y entre las propias usuarias de estos tratamientos, debido a que la manipulación política y administrativa de la divulgación científica, logra ejercer una serie de efectos colaterales en la salud de las mujeres, además de los perjuicios económicos, éticos y sociales que se les infligen. Aún quedan muchos temas por citar, y que en la medida que profundicemos en nuestro conocimiento feminista seremos capaces de jugar un papel relevante en la crítica y condena de todas estas formas de injusticia social que se ocultan tras el velo de la medicina y de los cuales somos victimas como mujeres, madres, hijas, esposas, trabajadoras y luchadoras.

Es cierto que uno de los puntos de partida, se halla en la absolutización del saber médico en términos de lo que se considera científico y por lo tanto de carácter oficial (indiscutido), pero lo que importa aquí, es denunciar como a partir de ahí cierto carácter disciplinario se establece del mismo modo que lo hace en la economía o la política, en la cual el sexo femenino se ve doblemente sometido.

El campo científico se torna un lugar de lucha competitiva que tiene por centro defender la autoridad científica de todo tipo de “intrusismo” profesional, lo cual no exime de que en él, se hallan desplegadas todo tipo de relaciones de fuerza, luchas, estrategias, intereses económicos y políticos:

Primero. Se hace creer que existe una “neutralidad moral de la medicina” al suponer que los términos como enfermedad y tratamiento, salud o normalidad son moralmente neutrales, lo cual no se corresponde por ejemplo con los sistemas económicos y políticos que por igual la esgrimen. Estos son los casos de los sistema sociales que no garantizan los servicios de salud.

Segundo. Unido a lo anterior, en la práctica aparece la característica básica, por medio de la cual se individualizan las dificultades humanas, ignorando o minimizando la naturaleza e influencia social del comportamiento humano. Es decir se plantea que mediante los servicios especializados como la clínica, obstetricia, los forenses y psiquiatras, las personas logran resolver sus problemas, sin aun si quiera especificar la realidad femenina.

Tercero. Las culturas de cada ciudadano, se tiende a ver –cuando no conviene al sistema político y económico- como un “obstáculo”, resistencia o barreras, a normas y prácticas sanitarias instituidas. Por ejemplo los médicos institucionalizados, desautorizan a otros saberes de sanadores y prácticas tradicionales y aplican un lenguaje técnico alejado de la experiencia cotidiana de los pacientes provocando muchas veces la ausencia de comunicación e información hacia los mismos.

Cuarto. Se transforma a las personas en pacientes,3 sin enfermar, por medio de chequeos médicos, que son administrados y regularizado por una agencia. Por esta vía se traslada la responsabilidad que tiene cada persona sobre su futuro, a una entidad diseñada para ello.

Quinto. Actualmente la industria farmacéutica promueve no solo medicamentos para curar, sino para brindar felicidad. Lo anterior significa que además, como característica medicalizadora extrema, este tipo de industria, influye en las formas de asegurar reconocimiento social, en las que el cuerpo femenino u su imagen juegan un rol central. Se vincula a las formas de apariencia física y a las formas de protección estéticas, mediante el apoyo a los nuevos procedimientos quirúrgicos de modo como liposucción, arreglos de nariz o implantes de siliconas estéticos.

Sexto. El viejo “síndrome de la inseguridad” o de mas antaño, del “complejo de inferioridad” es una de las formas de “promover” la idea de la necesidad de servicios y controles. Sutilmente las debilidades del sexo femenino, se deslizan como sub-texto en los discursos educacionales y culturales asistidos por supuestos estudios médicos, entre otros.

Séptimo. Es notorio, la falta de una actitud crítica hacia los cuidados de la Salud tanto individual, como por los estados. Se vincula más su crítica a reformas dentro del aparato de bienestar social y las asignaciones económicas, pero no a su carácter Global y transnacional explotador.

La Medicalizaciòn se halla expandida a todas las áreas de la vida social, política, económica y cultural como son las del Bienestar Social, La Invalidez, Raza, Sexo, Vejez, Nacimiento, Strees, Trabajo, Locura, Pobreza, Desviaciones Conductuales, Educación y Educación Especial entre otras muchas.

Si en algo se destaca la resistencia a la Medicalizacion por los movimientos sociales en diferentes latitudes del planeta como oposición a las prácticas clínicas y su trascendencia social, lo cierto es que requieren de una mayor asistencia permanente esclarecedora, dado lo activo del sector salud.

Esas luchas pueden ser uno de los puntos de partida para enfrentar la normatividad de la medicina y el control social que ejercen mediante ella, los grandes intereses a nivel global.

Las mujeres debemos tener presente que siempre que encontremos reglamentos, disposiciones, normas o procesos de rehabilitación, encontraremos en algún grado, aquellos variados elementos consustánciales a las metas y funciones del supervisar a las personas y al sistema en cuestión. Y que la función de salvaguardar el sistema capitalista mundial, su equilibrio, y auto reproducción, son algunas de las metas mas importantes, asociadas a otras formas de ejercer el poder con los objetivos de garantizar el mantenimiento de una sociedad concreta machista, injusta, dividida en sectores humanos que se hacen ver como ajenos unos de otros de la solidaridad global. Además de la incomprensión de cómo operan algunos mecanismos controladores de la Salud y con ella de las personas, se suma, el abierto acoso por parte de las instituciones académicas oficiales, gobiernos, Instituciones de investigaciones financiadas por transnacionales.

La ideología médica imperante4 es una “pequeña política”, que ha estado presente en las diferentes civilizaciones conocidas por el género humano, donde ha desempeñado una especie de misión controladora.. El problema consiste hoy día en quien se ha pontencializado mas y su particularidad ha hecho del sistema del capitalismo que la exprese a niveles globales como la única salida posible, con lo cual se convierte en uno de los actuales fundamentos de la Salud Pública. El “modelo médico hegemónico” –exagerado-de la modernidad no es sólo una teoría es una práctica institucional, un imaginario encarnado en los médicos y sus formas de organización hospitalaria, sus sistemas de educación y validación, sus relaciones con las áreas de investigación y las empresas de “salud” (aunque lo correcto sería decir de “mercancías sanitarias”: medicamentos, sistemas de diagnóstico, arquitectura hospitalaria.

En este contexto, es comprensible que el poder imperial global establecido esté dispuesto a todo para evitar que este conocimiento trascienda, porque acarrearía la crisis definitiva de la actual cultura de explotación capitalista salvaje y el nacimiento de otra forma de pensar y de vivir, en cuyo marco no habría espacio para el sistema vigente, vertebrado sobre el trabajo remunerado despiadado.


NOTES

 

1 Una crítica a fondo del lugar asignado a la mujer en el mundo contemporáneo globalizado implica colocar en la agenda de debate temas como:

· Neoliberalismo y feminización de la pobreza.

· Dicotomía entre la esfera privada y pública: la politicidad del espacio privado como el estatuto teórico del feminismo.

· Las luchas femeninas por la ciudadanización: Vicisitudes del acceso a la historia del sujeto mujer.

· La violencia in visibilizada: control y expropiación de la sexualidad de la mujer.

· Movimiento de mujeres y feminismo político. La reconexión de lo social con lo político en la perspectiva del movimiento feminista.

· Los fundamentos valorativos del feminismo: ideales, símbolos y valores de la mujer

La medicalizacion a la que se ven envueltas la interpretación de muchos de sus problemas habituales. Los proyectos globalizadores del capitalismo contemporáneo apuntan hacia la conformación de una estructura económica y cultural en el ámbito planetario altamente jerarquizada y excluyente, donde predominan de manera creciente los intereses y valores de las grandes empresas multinacionales y ciertos mecanismos de control social sutiles.

La expansión y desterritorialización de las industrias culturales, la concentración y privatización de los medios de comunicación, la expansión y homogeneización de las redes de información, el debilitamiento del sentido de lo público y lo privado, junto al uso excesivo de la medicalizacion de los problemas sociales son condiciones necesarias para garantizar la eficiencia de la globalización capitalista, pero, son además causas del escepticismo político, la apatía social y el descrédito de los significados más progresistas en la historia humana.

2 Ilich, Ivan. Némesis Médica. México DF.

3 Jules Romains, se inspiró en el tema de La Medicalización, para hacer una obra teatral en 1923, titulada “ Knock o el triunfo de la medicina” Madrid. Bruño, 1989. En esa obra dramática y trágico-cómica, se nos presenta un caso extremo del fanatismo profesional, que tiene por protagonista un médico recién graduado que al sustituir un doctor, que se retira, logra un éxito total. Su éxito, se refiere al aumento de la clientela consumidora de servicios médicos.

4 Ignacio Ramonet señala en su libro Un Mundo sin Rumbo que la ideología de la “comunicación” (que sería más adecuado llamar “ideología de la información”, pues más que compartir algo, y eso es lo que implica la raíz “común”, se consumen mensajes y señales ya hechos) está a punto de sustituir por completo a la ideología del Progreso que ha marcado los dos últimos siglos. La “comunicación” integralmente convertida en mercancía debe ahora pasar a ser la mercancía vedette de la sociedad espectacular